Facedoras do Baixo Miño

La serie fotográfica Facedoras do Baixo Miño (en castellano, Hacedoras del Bajo Miño) da continuidad a Facedoras de Bueu.
Ambas series visibilizan las aportaciones de las mujeres a las comunidades donde viven e intentan contribuir al necesario reconocimiento social de los trabajos que desempeñan.

Ambas se circunscriben a la Galicia rural, pero mientras en Facedoras de Bueu el patrimonio laboral femenino que es rememorado está estrechamente vinculado al mar, en Facedoras do Baixo Miño la conexión fuerte es con la tierra. Bueu es un pueblo costero, situado en las Rías Baixas, de larga vocación marinera. Por su parte, la comarca del Baixo Miño, situada al suroeste de Galicia, tiene una vital área fluvial en su zona fronteriza con Portugal, en la desembocadora del río Miño; es una región que destaca por su riqueza agrícola, aunque también cuenta con una importante franja costera, especialmente en A Guarda.

Las mujeres del rural gallego, además de realizar otros trabajos fuera y/o dentro del hogar, tradicionalmente han cultivado sus campos particulares (as leiras o veigas); aún hoy lo continuan haciendo -las fotografías de agricultoras, Esfolladora de millo (Cosechadora de maíz) y Vendedora de froita e verdura reflejan esta dedicación. La prosperidad agrícola del Baixo Miño ha propiciado iniciativas empresariales emprendidas por mujeres -aquí se recoge la elaboración de dulces con mirabeles- o la creación y consolidación de empresas donde la mano de obra femenina es elevada -invernaderos, viveros, plantaciones de frutales, bodegas vitivinícolas o conserveras de vegetales. Algunas fotografías representan otro tipo de ocupaciones, también características de la zona: remallar en domicilio para el sector textil, tocar en grupos musicales, así como actividades de los sectores del comercio o del pesquero.

Como en Facedoras de Bueu, las mujeres son retratadas en espacios exteriores relacionados con su actividad laboral. Posan con vestimentas, objetos y elementos propios de la labor que desempeñan, mostrándose fuertes, poderosas, orgullosas, dueñas de sí.

Al igual que en aquella serie, las imágenes fotográficas recogen el legado de la historia del arte; y de nuevo una obra de Maruja Mallo es referencia directa. La pintora gallega precisamente dedicó una serie pictórica a los trabajos del campo y del mar protagonizada íntegramente por mujeres: La religión del trabajo. Varias pinturas de esa serie, relativas al mar, fueron citadas en las Regateiras y Conserveiras de la serie Facedoras de Bueu; en esta ocasión la Esfolladora de millo dialoga con el Canto de las espigas de Maruja Mallo y la triunfante presencia que otorga a la hoz en La tierra es retomada en Agricultora en campo de berzas.

Escenas campestres de conocidos cuadros de Goya originaron las composiciones de las vendimiadoras y de las músicas. Las hilanderas de Velázquez se transfiguraron en tejedoras de redes y Los embajadores de Holbein el Joven en vendedoras de dulces. De este último autor se tomó el retrato de Lais de Corinto para la orfebre y el del mercader George Gisze para la tendera. El gesto de las madonnas de Botticelli inspiró la fotografía de la agricultora y el porte de las campesinas de Jules Breton las imágenes de la poda y del campo de berzas. El conocido retrato de un joven portando frutas pintado por Caravaggio es convocado en la imagen de la vendedora del mercado y el retrato de una tahitiana con mango de Gaugin  en el de la recolectora de aguacates.

En las cosechadoras de kiwis fue incorporado el tema de las tres gracias y las manzanas de oro del jardín de las Hespérides a partir de las pinturas de Botticelli y Rafael. El motivo de las flores y los cementerios en la obra de prerrafaelitas como John William Waterhouse y de románticos como Caspar Friedrich se tuvo presente para elaborar la escena de las trabajadoras en un invernadero de flores.

De nuevo Friedrich, con su conocido lienzo Caminante sobre un mar de nubes, fue el punto de partida para Percebeiras, si bien “dándole la vuelta”: el personaje del cuadro es un solitario esteta que contempla un paisaje insondable desde una posición de dominio, mientras las percebeiras, que van en pareja a un duro y peligroso trabajo, se vuelven hacia la cámara mostrándonos los frutos que han arrancado al bravo mar. Por otra parte, el gesto con el que una de ellas agarra un puñado de percebes es un guiño a la conocida escena en la que Escarlata O’Hara aprieta en su puño la tierra de Tara mientras jura que nunca volverá a pasar hambre.

En otras fotografías se cruzaron varias referencias. La Remalladora incorporó aspectos de la Santa Catalina de Alejandría de Caravaggio y de Las hilanderas de Velázquez. La Propietaria de cetárea replica una escultura de la diosa Hera, si bien el atributo y la forma de portarlo remite a la iconografía de Poseidon, o Neptuno, con el tridente; hay una tercera alusión mitológica: a la divinidad yoruba Yemayá, diosa del mar popularmente representada con vestimentas de colores azul y blanco. En Produtoras de doces con mirabel se pueden encontrar ecos del Desayuno en la hierba de Manet y de la pintura impresionista, si bien la principal referencia fue la estampa Campesiñas comendo mazás de Carlos Maside. La mención a este pintor gallego es muy significativa, puesto que representó profusamente a la mujer trabajadora de clase popular realizando distintas labores, tema escasamente representado por otros autores y menos como lo hizo Maside: dignificando a la mujer gallega y rechazando la idealización y el pintoresquismo.

La iconografía de La última cena es recogida en Traballadoras en viveiro de planta ornamental. En la fotografía está presente el esquema compositivo de Leonardo da Vinci -la representación más célebre de este episodio bíblico- pero también lo está el inusual contacto físico entre los personajes que se observa en la pintura de Plautilla Nelli-en una versión apenas conocida de dicho tema realizada por esta ignorada pintora, de la cual se ha dicho que sus figuras masculinas tenían características femeninas.

Una composición que Tiziano empleó de forma idéntica para representar dos estereotipos femeninos opuestos -la mujer “buena” y la “malvada”- motivó la concepción de Conserveiras de vexetais. Tiziano utilizó la misma modelo y análoga composición tanto para retratar a una “inocente” muchacha sosteniendo un plato de frutas, como a la “pérfida” Salomé portando la cabeza del Bautista. La ambivalencia que encontramos en Tiziano se acentúa si nos remitimos a la Salomé que había pintado tres décadas antes: una mujer cuya belleza y dulzura ha dado lugar a que se interpretase como una Judith sosteniendo la cabeza de Holofernes, personaje también bíblico pero “heróico” y antagónico a la “cruel” Salomé. Además de estas dos referencias, el tercer personaje de la fotografía alude a la Salomé de Guido Reni, la cual nos dirige una mirada inexpresiva y distante desde el interior del cuadro.

 

Agradecimientos:
-a las protagonistas: Belén, Lourdes, Loli  / Mónica / Esther / Ana / Cecilia /Ana V., Ana C. / Eva, Tamara, Laura / Fátima, Dina, Gracinda, Norma, Goreti, Vanesa, Eva, Rosa, Mari Carmen, Isabel, Sara, Ana, Merchi / Marina, Rita, Manoli, Carmen, Lidia, Concha, Lucía / Sara, María, Beatriz / Elena, Inés / Elena / Fe/ Uxía / Maruja / Chela, Elisa, Noelia / Verónica, Carmen / Lorena, Rebeca, Tania, Berta, Elena, Miriam / Lucía, Vanesa / Raquel /
-Bodegas Terras Gauda
-Aula Forestal de Areas
-A Horta da Vella
-Vivaz Plant
-Confitería Rogelio
-Farmacia Soto
-Viveiros Río Tollo
-Asociación de Redeiras Atalaia
-Kiwi Atlántico
-Viveiro M. Vicente Lomba
-Areladefe
-Conservas A Rosaleira
-Flores Toxal
-Tremelique
-Rosabeles Cousas da Bisavoa

 

FICHA TÉCNICA

Facedoras do Baixo Miño. 2018-en proceso
Mar Caldas
Fotografías.

 

EXPOSICIONES

2019. Les Faiseuses. Colegio de España en París